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-¿Planeas regresar a la tierra de los elfos?- Le preguntó aún desde su silla. -A no ser que tengas otros asuntos que atender en tu hogar, puedes quedarte a descansar aquí en el Santuario.- Le ofreció Nogard a su amigo, tal cual mandaban las reglas de cortesía entre reyes, pero más por como mandaban sus creencias personales. -La habitación de huéspedes en la cámara del Patriarca te sentará maravillosa.- Agregó con una pesada pero sincera sonrisa.
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