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- ¿Y puedo saber el porqué? - me preguntó el chico.
Era normal que quisiera enterarse, y hasta lo comprendía, pero mis labios estaban sellados...
- Le prometí a la autora de las notas que no diría nada, lo siento. - le respondí.
En ese momento sonó el timbre de fin de recreo, así que tocaba volver a clase.
- Hora de volver a clase. - dije con una sonrisa vergonzosa - No te comas el coco por esas notas, Kido-san. Es una buena chica, pero es demasiado tímida. No la presiones, déjala a su ritmo. - le sonreí amigablemente.
Dicho aquello comencé a alejarme del chico.
- Ha sido un placer, Kido-san. Perdona que no te sea mucho de utilidad. ¡Nos vemos! - me despedí con un gesto de mi mano mientras corría a alcanzar a mis compañeras para entrar en el edificio.
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