|
Cuando la chica asintió y tomó su taza, Ike se limitó a seguirla con la mirada: El timbre sonó y ella, tras confirmar el momento de su encuentro, se levantó para llevar la taza hacia el lugar debido, con el muchacho aún siguiéndola con la mirada, claramente bastante poco habituado a ese tipo de cosas.
Finalmente se despidió, y él sólo pudo alzar una mano sonriendo levemente para corresponderla, aunque, aún cuando ella se hubo ido, el muchacho se mantuvo sentado en aquel lugar, mirando su taza con interés pese a que ya hacía un buen rato que estaba completamente vacía.
Se preguntaba lo que diría su madre si hubiese conocido a Yukino... Estuvo jugueteando con el asa de la taza durante unos instantes, pensando en esto, hasta que finalmente miró hacia arriba, como buscando una respuesta que no llegó. Acabó por suspirar y, tras negar con la cabeza, se levantó para llevar la taza a su lugar y volver a clase.
Un nuevo recuerdo más para añadir a sus días de lluvia, suponía.
|