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*Rie ante las palabras del joven inmortal*
O quiza seamos ambos el problema! Tú demasiado alto y yo demasiado baja..
*Se acerca a una butaca de cuero con hermosas decoraciones que se encontraba cerca a una de las ventanas para que al cabo de un instante tomara asiento en aquel mueble continuando su mirada llena de admiracion recorriendo la habitacion del muchacho sintiendo un poco de vergüenza a la vez ya que parecía que fuera un mundo nuevo para ella.. Cosa, que realmente era. De un momento a otro se percató que el clavel regalado a Quinn ahora yacía en un bello florero por lo cual sonrio cálidamente*
Encantadora? Me halagas demasiado Quinn, para ser honesta.. *Rie suavemente* Soy bastante odiosa. Y dígase por mi carácter fuerte, como por mis constantes ataques de euforia. No suelo llorar mucho, aunque cuando toca, realmente soy una llorica que pocas veces se puede tolerar. Bueno, además de poseer un caracteristico sentido de liderazgo, siempre soy quien va por la vida alegrando la de los demás. Siempre me dicen eso y estoy muy orgullosa de tener ese título. Con 17 años, me considero una mujer inteligente, sí, pero no astuta en el sentido de vivir. Suelo caer muchas veces en las manipulaciones de otras personas porque me fio "rápidamente" (antes solía confiar casi instáneamente) de las personas que me sonríen, pero bueno, dicen que con las caídas y el dolor, uno va aprendiendo. Aunque creo que no es necesario sufrir para ser alguien maduro o saber más de la vida.
Y bueno.. *Sonriente* Para agregar como último, me gustan los perros *Rie* Y el chocolate! *Cubre su carcajada con su diestra* Discúlpame.. No puedo evitar sentirme tan en confianza y cómoda contigo Quinn, lo siento.. Debo guardar la compostura.
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